El proceso básico
Antes todo era fácil, tenías hambre, pulías la punta de un palito y te ibas a cazar peces al río. Insertabas el pescado en otro palo y lo ponías al fuego. Ahora, para comer un pescado por tus propios medios, tienes que pasarte estudiando 15 años, pedir favores a todos los conocidos de la familia para encontrar un trabajo, esperar que te paguen, ir a la tienda, comprar el pescado, comprar la cocina, el gas, la sartén, el aceite, el plato, los cubiertos, la mesa, la silla, la sal y sentarte a comer. Aún existe la opción del palo pero alguien te podría denunciar por violación de patentes, cacería en tiempo de veda o hacer fuego en un lugar público.
Parece absurdo pero en realidad es mejor. Podemos comer peces cuando no hay un río cerca, no tenemos que pasarnos la mañana buscando un palo y una piedra, ni esperar que vengan los peces, tampoco encender el fuego o salir corriendo en pleno almuerzo para evitar ser el la comida de un par de leones. A eso le llamamos progreso, avance cultural.
Así como los avances genéticos se trasfieren mediante genes, los avances culturales se transfieren mediante ideas. Así como se necesitan emitir millones de espermatozoides, o sea millones de copias iguales con la misma información genética, para que solo uno fecunde el óvulo, así también una idea necesita copiarse en miles de cerebros hasta que de pronto cae en uno donde fecunda una nueva idea. Ésta, a su vez, se esparcirá en miles o millones de cerebros más, buscando mutar en una idea más avanzada. Por ejemplo Isaac Newton bebió del manantial alquimista ideas que venían desde el antiguo Egipto y que finalmente terminaron generando la Ley de la Gravedad.
Es un proceso simple y tal vez estúpido pero es el sistema por el cual la cultura evoluciona. Copiar y pegar. Una y otra vez, una y otra vez, millones y billones de veces, copiarse hasta el cansancio y de pronto mutar. Mientras más rápido copiamos y distribuimos, más rápido evoluciona la cultura. Mientras más libre fluye el proceso de copiar y pegar, más se beneficia la humanidad.
El control del copiado
El problema viene cuando un grupo de personas o una persona quieren detener, trabar, esconder, orientar, encaminar o alterar el libre flujo de ese proceso. Ejemplos de sistemas de control son el lenguaje, las religiones, el concepto de derechos de autor, las regalías, los gobiernos dictatoriales, el concepto de código moral, el dinero. Estos sistemas tratan de determinar qué se copia y qué no se copia con el fin de beneficiar a un grupo determinado de personas.
Pongamos ejemplos para ser más claros. El lenguaje ha sido considerado por los sacerdotes de muchas culturas como una participación del hombre del poder divino, esta facultad sin embargo solo podía ser usada en ese nivel mágico, obviamente, por los mismos sacerdotes. Acá vemos un grupo de personas monopolizando el uso del lenguaje para hacer creer que tienen un poder divino y someter al resto de la población. Las religiones son el ejemplo más claro de control mental, suficiente con saber que los que asesinaron a cerca de 3,000 personas el 11 de setiembre en Nueva York murieron convencidos de que le hacían un bien a la humanidad y que ese día se iban al cielo de las 10,000 vírgenes. La triste verdad, común a todas las religiones, es que los únicos que viven bien son los que están en la cúpula de mando religioso. El sistema de regalías, su nombre en inglés lo dice mejor: royalties, viene de la idea que los reyes inventaron para defender su patrimonio especialmente de los papas, nos hace tributar a alguien solo porque se le concede un estado regio. Ahora estamos firmemente convencidos que los creadores deberían ser recompensados con regalías, pero en lo que no reparamos es que las regalías favorecen más a las casas distribuidoras y el creador en realidad no es tan creador, miles de ideas de otros han caído en su cerebro antes que él pueda crear. Creemos que los artistas son regios, de la realeza y que solo ellos pueden crear. Los gobiernos dictatoriales asesinan o eliminan a todas las ideas y personas que las representan que sean contrarias a las ideas que la dictadura promueve. Este es el ejemplo más simple de entender, es evidente que si un gobierno dictatorial permite el libre flujo de ideas haría tambalear la imagen de poder del líder. El dinero es un invento que ha trascendido su función primaria que es intercambiar bienes, las personas suelen respetar y admirar de la nada a otras personas que concentran grandes cantidades de dinero, estableciendo una falsa idea de superioridad: «el que tiene plata hace lo que quiere».
Todos son ejemplos de cómo las personas se agrupan en organizaciones para tratar de controlar el proceso natural de libre copiado y evolución de ideas y de este modo obtener un beneficio. Es como el control de natalidad. En algunos contados casos puede servir pero por lo general altera el sistema al punto de deformarlo. Estos grupos lo que buscan es concentrar poder a partir de la monopolización del conocimiento y los medios de distribución de ideas.
Así que encontramos dos fuerzas: la fuerza poderosa del proceso de copiar y pegar y la fuerza de ciertos grupos de seres humanos que tratan de usar ese proceso en beneficio propio a costa del perjuicio de otros.
El sistema de derechos de autor
Finalmente llegamos al punto. Esto lo que pasa con el sistema de derechos de autor. El sistema de derechos de autor no hace millonario al autor sino al que distribuye las copias del autor. No se hace millonario el escritor sino a la editorial, no se hace millonario el guionista sino la distribuidora, no se hace millonario el programador sino la empresa de software que copia y distribuye los programas. Y sin embargo nos ha hecho creer que el cine, la literatura y la programación de computadoras van a desaparecer si no compramos copias originales, desde ya la misma frase es una contradicción, una copia es una copia. Los productos originales se acabaron cuando nació la era industrial hace cientos de años.
¿Qué es lo que ha sucedido?, sencillamente la cultura humana avanzó y creó nuevos sistemas de copiar y pegar la música, la literatura y el software. Son sistemas más rápidos, más eficientes, más poderosos. No es algo contra lo que podamos luchar, es algo sumamente natural y lógico desde el punto de vista evolutivo cultural. Mientras más música llegue más rápido a más rincones del mundo, más oportunidades de que aparezcan cosas nuevas se darán. Hasta parecería que los sistemas avanzados de copiado tuviesen vida propia. Si aparece alguna tecnología más eficiente para copiar y pegar más rápido, esa tecnología será la dominante en nuestra cultura.
Sería imposible que la industria musical de USA pueda hacer llegar la música de sus actuales estrellas a todo el mundo con el esquema de los años 90, es decir, cobrando $20 dólares por un pedazo de plástico que además contamina el medio ambiente. Por más intentos que haga, ese modelo de negocio ya tiene sentencia de muerte.
El nuevo sistema de copiar y pegar, que es el Internet, requiere de modelos de negocio nuevos, como por ejemplo iTunes de Apple o Hulu.com de la NBC, News Corporation y Disney o también Netflix.com. Todos son sistemas nuevos de distribución de cine, televisión y música que siguen respetando el modelo de derechos de autor pero adivinen quiénes se hacen ricos, ¿los autores?
Ver el mundo así, nos ayuda a entender mejor las cosas. A no aferrarnos a ideas y conceptos que están muriendo y a adaptarnos mejor a los cambios y por lo tanto a poder crear o usar nuevos modelos de negocio. No digo que esto es mejor o peor que antes, sencillamente las cosas han cambiado y los viejos modelos de control de copiado cultural ya no sirven.
Por eso la piratería es evolución. No el hecho de piratear, que sigue siendo un delito, sino que al proceso cultural de copiar y pegar no le interesa montarse en el antiguo sistema, ahora tiene un coche más rápido y se ha ido en él, el Internet. La gente que controlaba el antiguo sistema tiene que seguir tratándonos de convencer que la Red es el mal y ellos son el bien. Ese es el problema de tratar de controlar el libre flujo de las ideas.
Más allá del Internet
Finalmente el ámbito de la discusión abarca mucho más que el problema de la piratería. Estamos hablando de un proceso que nos sobrepasa. Una mutación permanente. En lugar de ponernos a llorar y defender los intereses de las grandes distribuidoras veamos cómo podemos generar riqueza en el nuevo modelo de copiar y pegar. Además reflexionemos sobre el proceso en sí mismo. Mientras más rápido y mejor dejemos fluir las ideas, más probabilidades tenemos de fecundar cosas nuevas.
En este sentido nuestro trabajo consiste en quitarnos de la mente las ideas parásito y absorber con criterio nuevas ideas, más útiles, más sólidas, aquellas que nos sirvan para lograr un equilibrio con la naturaleza y generar bienestar común, compartamos también las buenas ideas, dejemos nuestra mente limpia para fecundar cultura. Esto nos enriquecerá en todos los aspectos.


